Interpretar lo que hay, entre nota y nota
Basandose en la XXIV edición de la Fiesta Provincial de la Guitarra, Emilio Lopez nos deja su segunda columna cultural. ¿La disfrutamos?.
La idea del perfil musical para la vigésima cuarta fiesta provincial de la guitarra estaba definida.
Y aunque talvez la concepción popular de los espectadores (y algún otro público) esperaban más estridencia telúrica, Abel Pintos demostró que sin renunciar al género musical en el que se originó, se puede interpretar música de excelencia que responda a las expectativas de quienes quieran oírla.
De los que, a decir del genial músico rosarino Fito Páez, tienen los recursos cognoscitivos necesarios para considerarla y estimarla.
Porque a veces, las sensaciones de quienes escuchan, no siempre sintonizan la misma frecuencia de lo que se propone arriba del escenario.
Y es desde esta perspectiva que quizás las oportunidades que se tienen de poder disfrutar de músicos e intérpretes categóricos, se vayan diluyendo a raíz de las críticas emitidas por los eternos pensadores libres.
Afortunadamente, de una elogiante madurez conseguida por la comisión organizadora de la fiesta, se percibe una alentadora actitud democrática indicativa de que en una de esas, en alguna edición futura pueden deleitar con la interpretación de lo que hay entre nota y nota, el Chango Spasiuk, Lito Vitale o Rodolfo Mederos.
Porque la fiesta todavía no ha encontrado techo alguno, lo que también supone un mayor acenso del evento, en forma conjunta con todas las idéas, preferencias y demandas salidas de la sensibilidad de todos los integrantes de una comunidad cultural local, regional y porque no provincial.
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