Acero y piel, combinación tan cruel... (Sting)
Como de costumbre, aquel día salí tempranito para la escuela, semidormido y con muy pocas ganas de que me educaran… En realidad, con muy pocas ganas de nada. Al llegar, el hermano Guillermo Lazo, director de enseñanza primaria del Colegio San Miguel, mucho más serio que de costumbre nos reunió en el gimnasio y nos informó que esa madrugada tropas argentina habían recuperado las islas Malvinas. Era el 2 de abril de 1982…
Era de suponer que, con mis tiernos 11 años de edad, no tuve ni idea de lo que eran las Malvinas hasta pasados unos días en que me tocó preparar un trabajo para mejorar mis escuálidas calificaciones. Fue así que me enteré que los ingleses se habían retirado de Malvinas voluntariamente en el año 1774 y España las ocupó pacíficamente. Que en octubre de 1820 arribó uno de los pintorescos corsarios argentinos llamado “Heroína” bajo el mando de David Jewett y tomó posesión en nombre del Gobierno de Buenos Aires. Que en el día de los inocentes del año 1831 desembarcó la fragata estadounidense “Léxinton” para solucionar por la fuerza, la incomodidad de algunos de sus compatriotas apresados por pescar ilegalmente ballenas en la zona. Juan Manuel de Rosas tomó cartas diplomáticas en el asunto y los yankis debieron abandonar el archipiélago, no sin antes avisarles a sus eternos amigotes ingleses que el lugar quedaba indefenso. El 2 de enero de 1833 se hace presente la corbeta inglesa “Clío” que iza definitivamente la bandera del Reino Unido que flameó hasta este 2 de abril del 82. Solo hubo una breve interrupción de cinco meses, en 1831 motivada por la rebelión civil de un entrerriano llamado Antonio Rivero al frente de dos criollos y cinco indígenas, hartos de que los comerciantes anglosajones les chuparan la sangre, hicieron flamear la celeste y blanca por este breve lapso. Los historiadores han denominado este curioso hecho como:”La rebelión del gaucho Rivero”.
Ahora se que muchos adultos tampoco tenían mucha noción de lo que eran aquellas desoladas tierras en el Mar Austral pero que, así y todo, despertaron en la mayoría el sentimiento nacionalista y patriotero que llevamos a flor de piel, que lanzó a muchos a ovacionar en Plaza de Mayo a una dictadura que ya había torturado y desaparecido a miles de compatriotas civiles, saqueado y endeudado al estado en cifras inverosímiles y que horas antes a este 2 de abril, había reprimido ferozmente una manifestación de protesta en esa misma plaza. Ahí estaba la multitud gritando: “Galtieri, Galtieri¡¡¡”. Ese mismo sentimiento que en el año 78 nos sacó a las calles, envueltos en banderas, a celebrar la obtención del campeonato mundial de fútbol más sospechado en la historia del deporte mundial. Y la lista de ejemplos como estos sigue…
La dictadura pretendió engañar a la sociedad y, gracias a la complicidad de los grandes medios de comunicación, lo logró durante un buen tiempo. Estamos ganando; los adolescentes que mandamos al frente no pasan frío ni hambre, incluso volverán con algunos kilos de más; crónicas detalladas del heroísmo de los oficiales de nuestras valerosas fuerzas armadas... De a poco nos fuimos enterando de colimbas muertos de hambre y frío, estaqueados a la intemperie bajo temperatura gélidas por robar una papa; oficiales que se hicieron célebres en el continente por ser torturadores de embarazadas y ladrones de bebes pero que en el frente daban ordenes por radio, rindiéndose si disparar un solo tiro; colectas solidarias y televisadas que se extraviaron en algún lugar desconocido porque nunca llegaron a destino; una innumerable serie de disparates dirigidos por un Presidente de facto con graves problemas de alcoholismo, como si la guerra en si misma no fuese suficiente disparate.
Han pasado 27 años de aquel día y 25 han sido en democracia. Hoy contamos con la ventaja de la perspectiva que nos proporciona el tiempo trascurrido. Ya nos indignamos por la traición del gobierno chileno que tan buenos réditos le trajo a Pinochet, casi en el fin de su nefasta existencia, acosado por la justicia internacional. Y nos gratificamos por el apoyo de naciones como Perú, Venezuela o Brasil aunque algunos insistan en ningunear a nuestros hermanos latinoamericanos. Ya nos sorprendimos de la locura del gobierno inglés preparado para utilizar armas nucleares ante la posibilidad de hacer el ridículo en una hipotética y humillante derrota con, lo que ellos consideran, una republiqueta en el culo del mundo. Un gobierno inglés que no vaciló a la hora de hundir al crucero A.R.A. General Belgrano fuera de la zona de exclusión. Ya lamentamos la muerte de tantos durante la guerra y después de ella, ya que son más de 400 los ex combatientes que se han suicidado. No les ha resultado fácil resistir el recuerdo espantoso de haber sido testigos presenciales de la denigración humana para volver a su país y ser ocultados como una vergüenza nacional.
En los últimos 10 minutos de su película documental “Fahrenheit 9/11”, después de tomar el testimonio de una madre norteamericana, como ejemplo de tantas otras madres destrozadas por haber perdido sus hijos en batalla, Michael Moore se apersona frente al congreso de EEUU donde, de un total de 500 congresistas, solo uno tiene un hijo enlistado en el frente iraquí. Justo en ese momento escuchamos la voz en off del director que nos dice: “Claro que ningún miembro del congreso quería sacrificar a su hijo por la guerra de Irak. ¿Y quien podría culparlos? ¿Quién querría dar un hijo? ¿Lo haría usted? ¿Lo haría él? ( Se ve la imagen de George Bush).
Me asombra (Continúa diciendo la voz de Moore) que la mismas personas obligadas a vivir en las peores partes del pueblo, que van a las peores escuela, sean los primeros en dar el paso al frente. Ellos sirven para que nosotros no tengamos que hacerlo. Ellos se ofrecen a dar sus vidas para que nosotros seamos libres. Es indiscutiblemente su regalo a nosotros y todo lo que piden a cambio es que nunca los mandemos en caminos inútiles a menos que sea absolutamente necesario. ¿Volverán a confiar en nosotros otra vez? Hay un vínculo entre Irak y lo que pasó el 9/11. Es una guerra innata de civilizaciones. George trazó el camino a la guerra y no es un asunto de si la guerra es real o no, la victoria no es posible. La guerra no se supone que se gane, se supone que debe ser perpetua. Las bases de la alta sociedad solo son posibles sobre la base de la pobreza y la ignorancia. Esta nueva versión es del pasado y no ha existido un pasado diferente. Como principio, la guerra es planeada para mantener a la sociedad al borde del hambre. La guerra es planificada por la minoría para la mayoría y su objetivo no es la victoria sobre Asia del este o Eurasia, es mantener la estructura de la sociedad intacta”.
“10000 comerían por un año con lo que cuesta un minuto militar.
¿Cuantos dejarían de ser esclavos por el precio de una bomba al mar…?” (León Gieco)
por Felipe Diaz
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