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Una lucha trabajosa

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Escrito por Felipe Diaz Jueves, 30 de Abril de 2009 16:26

Una lucha trabajosa

No puedo evitar indignarme cuando noto, hace un buen tiempo ya, que se propaga lento pero sin pausa la idea de que el 1º de mayo se celebra el día del TRABAJO y no del TRABAJADOR, como es en realidad. La ultima experiencia de este tipo que padecí fue cuando, a principios de este año, apareció colgado de una de las paredes de mi casa un bonito almanaque que destacaba la fecha como “Día del Trabajo” en rojo. Causalmente, dicho almanaque, publicita a una empresa santafesina de maquinarias agrícola. Lo más probable es que, en su gran mayoría, estos decorativos calendarios estén colgados en lugares donde se pagan los sueldos más bajos, el índice de empleo en negro ronda el 75 % y se registra la mayor cantidad de accidentes laborales. Por esto no debe ser muy conveniente marcar con rojo que existe un “Día del Trabajador”…

Algún lector desprevenido podrá decirme que es solo es un pequeño detalle pero, créanme que este es uno de esos detalles que marcan grandes diferencias discursivas que taladran el inconciente colectivo hasta que el tema en cuestión queda instalado. Así como, solo por dar un ejemplo, no es lo mismo decir: “Hombre DE campo” que “Hombre CON campo”, donde el “detalle” de una preposición cambia totalmente el sentido de la frase, tampoco es lo mismo celebrar el día de algo abstracto como “el trabajo” a conmemorar el día de personas de carne y hueso que le ponen el cuerpo, y muchas veces el alma, a lo que hacen para tratar de ganarse el sustento. Además corremos el riesgo de que, si hoy celebramos al trabajo, dentro de algún tiempo estaremos celebrando a los hacedores del empleo, o sea, al patrón…

     “No es que queramos trabajar menos, queremos vivir mas…” Esto rezaba, entre otras cosas, un documento difundido por los trabajadores, obligados a jornadas interminables, que luchaban por las 8 horas de trabajo en Chicago (Estados Unidos), el 1º de mayo de 1886. Muchos fueron asesinados en aquellos días por atreverse a enfrentar a los explotadores que no querían entender y aceptar la dignidad legítima del reclamo. En el Congreso Obrero Socialista de 1889, llevado a cabo en Francia, se declaró esta fecha como “Día de Fiesta del Movimiento Obrero”. En otras palabras: DIA DEL TRA-BA-JA-DOR! Otra causalidad: en uno de los países donde no se celebra esta fecha es en Estados Unidos, o más conocido como el país de la libertad.

     Hablando con un amigo, totalmente aséptico ideológicamente (Lo que no se si es un virtud o un defecto…), fui testigo de cómo un laburante de toda la vida paría una idea propia después de un agotador día, física y mentalmente, idéntico a cualquier otro de su actual existencia. En la última contracción intelectual de la jornada me dijo: “Se te va la vida laburando y la plata nunca alcanza. Este sistema de mierda está hecho para esto…¡¡¡” Él no lo sabe pero acababa de hacer un planteo filosófico que a desencadenando interminables debates, kilómetros de renglones y miles de litros de tinta. Él no lo sabe, y no es casual que no lo sepa, pero su reflexión ha sido históricamente sinónimo de revolución.

     Kahlil Gibrán escribió una ves: “La comodidad entra en nuestra casa como invitada y termina por convertirnos en sus esclavos…” Demasiados trabajadores, al igual que mi amigo, solo aspiran a ganarse una vida algo digna pero, así y todo, se procuran alguna mínima y merecida comodidad. A medida que vamos subiendo en la escala laboral y social, se consiguen cada vez más comodidades para ser cada vez más esclavos. La sociedad de consumo nos va indicando cual es el camino y las cosas que hay que tener para ser. Esta es la cultura del éxito o del “tanto tengo; tanto valgo” que nos han impuesto. Por supuesto que el éxito como lo entienden los que no mueven un dedo si no les es rentable económicamente, de los que no dudan en usar de escalones a los demás para obtenerlo, los que paranoiquean con que todo el mundo los envidian y se convencen de que esa vocecita, que algunos llaman conciencia, es una especie extraña de alucinación. La misma sociedad de consumo que excluye a los que no tienen nada al extremo de, literalmente, construir muros de separación para invisibilizarlos y criminalizarlos aun más.
    
     La religión también hace su aporte alimentando la culpa de los que no obedecen aquello de: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Salvo que tengas el dinero para pagar el sudor de otros, claro... “Que Dios vela por los pobres, tal vez si o tal vez no / lo que es seguro es que almuerza en la mesa del patrón…” dice la milonga “Preguntitas sobre Dios”, ocultada deliberadamente como gran parte de la obra del icono máximo del folclore argentino, Atahualpa Yupanqui. Esta preciosa y reveladora pieza  también dice: “En la tierra hay un asunto mas importante que Dios / y es que naide escupa sangre pa´que otro viva mejor…”

     Hoy el sistema capitalista neoliberal enfrenta la peor crisis de su historia y los líderes del mundo se reúnen, piensan y deliberan, para salir al rescate de los que nos metieron en este quilombo. Nuestro gobierno, supuestamente “progre”, siguiendo este lineamiento, ha inyectado millones de pesos para reactivar el mercado pero sigue disfrazando cifras en el I.N.D.E.C. para ocultar la verdadera inflación y, por consiguiente, la verdadera cantidad de pobres e indigentes de nuestro país. Para ocultar también, nada más ni nada menos, la verdadera cantidad de trabajadores desocupados. Nos sentimos alagados porque los amos del mundo nos invitaron a la reunión del G20 porque nos encanta participar del histórico campeonato mundial del felpudo y dentro de nuestro territorio el Dengue, el hambre y la ignorancia hacen estragos.
    
     Paul Lafargu, de ascendencia francesa paro nacido en Cuba, se casó con la hija  del célebre Karl Marx, Laura. Con Ella hicieron un pacto que cumplieron: A los 70 años de edad, ambos se quitaron la vida. “Estando sano de cuerpo y espíritu, me quieto la vida antes de que la implacable vejez me arrebate uno después de otro los placeres y alegrías de la existencia…” explicaba en una nota. Pero como si tener semejante suegro fuera poco, Lafargue escribió en 1880 un escrito que iba a contramano del mundo y lo llamó: “El derecho a la pereza”, donde reivindica la posibilidad que deberíamos tenemos todos de disfrutar y gozar de una vida ociosa. Entre muchas otras cosas, dice: “Los filántropos llaman bienhechores de la humanidad a los que, para enriquecerse sin trabajar, dan trabajo a los pobres…” Y unas líneas mas adelante sigue: “Trabajad, trabajad, proletarios, para aumentar la fortuna social y vuestra miseria individual; trabajad, para que, mientras se hacen cada vez mas pobres, tengáis mas razón para trabajar y ser miserables. Tal es la ley inexorable de la producción capitalista…”.

“El trabajo ocupa todo el tiempo y con él no hay ningún tiempo libre para la república y los amigos".  Plutarco

Dedicado a los mártires de Chicago.

 

por Felipe Diaz            


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