Desde el momento mismo que acompañamos a nuestros hijos al primer día de jardín, comenzamos no sólo el camino del estudio, que para algunos es algo maravilloso y para otros un interminable dolor de cabeza, sino que también comenzamos a soñar con el futuro. Cuántas veces le preguntamos que van a ser cuando sean grandes, y las respuestas fueron de lo más variadas y cambiantes. Hoy son médicos, mañana maestras, luego vaya uno a saber... dueños de una imaginación interminable, nuestros hijos son hasta astronautas llegando a Marte.
Pero cuando nos damos cuenta el tiempo pasó, quién sabe en que momento. Pero la realidad nos indica que ya están en quinto, y el fin de una etapa llegó. Todo lo que sólo era un sueño, ahora puja por hacerse realidad. Comienza para algunos una etapa dolorosa, ya que cientos de jóvenes se reciben en nuestra ciudad por año y se dividen en dos grandes grupos: los que se quedan aquí por la simple razón que les es imposible a sus padres sustentar sus estudios, que a su vez también se dividen en los que tratan de conseguir trabajo, y los que estudian algo de las pocas posibilidades que existen aquí con pocas ganas y sin vocación, consecuencia luego de seres frustrados que trasmiten su amargura donde trabajan. Otros, que con vocación son maestros, enfermeros. Los que tratan de trabajar con sólo el estudio secundario, se encuentran con un muro de problemas porque sin el terciario no sos nadie.
En el segundo grupo están los que con mucho sacrificio de sus padres y propios, llevan a cabo el anhelo de concluir sus estudios y tener el título de aquello que tal vez soñaron allá lejos, cuando de la mano de mamá le contaban lo que iban a ser cuando sean grandes.
Pero saben lo lamentable de esta historia. Que los cientos de chicos que vuelven a nuestra ciudad, se unen pero no para recordar viejas épocas de juventud, sino a formar un grupo mucho más grande con miras a expandirse LOS DESOCUPADOS.
Como es posible que no sirva de nada el estudio, el sacrificio. ¿Qué clase de país somos? ¿Cuándo vamos a poder ponernos de pie y caminar?
En estos días he visto y escuchado historias que dan bronca e impotencia. Chicos y chicas con títulos universitarios ofreciéndose de niñeras, empleadas domésticas, albañiles, peones, o lo que sea. Ojo, no mal entiendan, no digo que estos trabajos sean indignos o que rebajen a la persona. Da bronca porque durante años se realizaron sacrificios para que estos jóvenes tuvieran un mejor futuro, pero... ¿De qué valió? ¿Sirvió para algo?
Si no tenés padrino político, si no sos de tal o cual partido, si no te acostás con alguien, si no le chupas las medias a aquel, va a ser imposible que tengas trabajo. ¿Es así? ¿Tan basura es la gente con algo de poder? No lo se. Los que sí se, es que mi abuelo murió pensando que le dejaba un país mejor a mi viejo. Mi viejo se fue rogando que todo mejore para nosotros, y yo espero ver a mis hijos no perdiendo la fe, con fuerza para seguir adelante.
por Marita Diaz
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