Cesar Saperas: Embajador virtual Ad Honoren
El festival de Cosquín contó con el grano de arena nogoyaense. Se trata de Cesar Saperas, un ho,bre comprometido con la música y el canto.
Cesar Saperas, Nogoyaense de pura cepa, asistió desde el año 1963 (47 años) ininterrumpidamente, convirtiéndose en un representante testigo casi desde el nacimiento de esta pasión, en La plaza Prospero Molina, dando muestras en la vanguardia de lo que definimos de modo profundo y a veces brutal, de lo que significa ARGENTINIDAD.
Tradición, arte autóctono, sentir popular, sainete y circo criollo, este 2010 muestra a Cosquìn, con una sobria densidad, profunda, fundamental, incorregible, ese desfile aluvional de artistas latentes, donde perviven conflictos de toda índole o la marginación de pueblos originarios de arte y esencias genuinas; acompañada de una escenografía sobria y funcional, aperturada de criterios (no solo folklore tradicional,
hasta folklore electrónico), por mencionar uno, se conjuga, lo estético, lo artístico y lo tecnológico de ultima generación, los homenajes a los que pasaron y ya no están, en fin, la diversidad, las maratónicas noches interminables, desde las 22 hasta (logo despois) cinco de la matina.
Cosquìn, prueba de resistencia de la pasión Argentina, multitud de periodismo acreditado, procesión eterna de mortales, de todas las geografías gauchas y multifacéticas, el COSQUÌN de Oro, esa grilla gigante del espectáculo, es icono en Latinoamérica, de Cultura Artística, esencias y posibles euforias al premio revelación.
En el Reino del Revés , esta experiencia riquísima y privilegiada, se desperdicia y se desecha sin remordimiento ; charlando este miércoles 3, con Cesar Zaperas, me asombraba enterarme que ninguno de los tantos genios que gobiernan el departamento, la Región o la Provincia, contagiados de tanta miopía cultural, ya no digo, para patrocinar la publicación de un libro de vivencias Cosquinas/Coscoinas ¿?, pero tan solo respaldarlo, acreditar y/o avalar la presencia de un ciudadano Nogoyaense, que sin ningún costo (se banca todo el mismo) podría llevar como misión, iniciar lazos de contactos con artistas consagrados y/o revelación, vista a las futuras “fiesta de la guitarra” (donde tenemos igual o menos cordofonos que en cualquier festival), llevar folleterìa regional de nuestros eventos, recoger técnicas de organización, transmitirnos experiencias para evaluar, convertirse en un asesor después en cada vuelta, incluso, hablarnos de la gestión festivalera, de lo que vio, (lo bueno/lo malo), los inconvenientes que se generan “ la comisión guitarra” debería escucharlo, ellos tiene mucho que aprender, son siempre los mismos y no se capacitan.
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