Mensaje para esta Patronal 2011
Desde hace muchos siglos, los cristianos celebramos el 25 de marzo la fiesta de la Anunciación, recordando el momento en que el ángel le pregunta a María si acepta ser la Madre del Señor (Lc 1,26-38). Con el “sí” de María comienza la existencia histórica de Jesucristo, quien empieza así a vivir en el vientre de esta joven mujer de Nazareth. Pbro José O. Páez
Desde entonces podemos decir que Dios ha tomado partido por el hombre, por su vida, asumiendo Él mismo todas las vicisitudes de la existencia humana. Dios ama de tal modo, que se hizo uno de los nuestros, creciendo en el vientre de una mujer, naciendo de ella, viviendo y muriendo como todos nosotros.
Desde su nacimiento la Iglesia de Cristo entiende su misión en el mundo como una celebración, un anuncio y un servicio a la Vida. A lo largo de sus dos mil años de existencia promovió una cultura de la vida. Lo hizo a través de las obras de ayuda a los más necesitados, la educación de los niños y los jóvenes, el acompañamiento a los novios y a los matrimonios, la atención brindada a los ancianos, el interés por cuidar a los enfermos y de asistir a quienes están muriendo y muchas otras iniciativas orientadas a cuidar y promover la vida.
En continuidad con las enseñanzas de Jesús, sostenemos el valor de toda vida humana, pero nos sentimos especialmente llamados a cuidar y promover la vida frágil, expuesta o en riesgo. Por eso nos preocupa especialmente una de las etapas de mayor fragilidad, la del comienzo de la vida, frente a una mentalidad que disminuye la gravedad moral y jurídica del aborto.
Cuidar a los niños y niñas por nacer implica en primer lugar cuidar a sus madres, promoviendo embarazos saludables, velando por su alimentación y la atención sanitaria tanto de la madre como de su hijo o hija.
Finalmente y siempre tenemos la tarea de hacer de este mundo un lugar pacífico y justo en el que todos los niños puedan disfrutar de una vida plena. Lo dice claramente el Santo Padre Benedicto XVI: “Lamentablemente, incluso después del nacimiento, la vida de los niños sigue estando expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos, que se cometen en el mundo, hieren dolorosamente la conciencia de todo hombre de buena voluntad. Frente al triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apremiante llamamiento del Papa Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y de cada uno: ¡Respeta, defiende, ama y sirve la vida, a toda vida humana! Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad”. (Evangelium vitae, 5)
En este marco del año por la vida, le pedimos al Espíritu Santo, Dador de Vida, la fuerza necesaria para transformar la realidad y que cada niño y niña, encuentren al nacer, cuna, alimento y sobre todo unos brazos sanos y amorosos de padres y madres que los guíen y acompañen en su crecimiento.
Dios nos regala esta novena patronal para dar gracias y elevar nuestro corazón a la Virgen del Carmen que hace 229 años nos eligió como sus hijos
Que nuestra Virgencita de Nogoyá, madre de Jesús y madre de todos nos ayude a vivir y anunciar el gran Evangelio de la Familia como santuario de la Vida.
Pbro José O. Páez
Párroco
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